Por Claudia Moszkowicz

 

La visita de Carlos González

Hace casi un mes tuvimos el honor de recibir en Montevideo al Dr. Carlos González, quien nos concedió 24 hs. para que lo “tuviéramos” corriendo  de  un  lado para  el  otro, para  aprovechar al  máximo su  paso por nuestro país.

El 26 de agosto se presentó ante una sala repleta de profesionales de la salud, abuelos, papás, mamás porteando a sus bebés (la escena de la recepción del hotel llena de mamás llevando en fulares a sus bebés todavía me conmueve y me hace sonreír) y niños (que hacían lo que hacen los niños: jugaban, corrían y hacían ruido). Habló durante tres horas (se ve que estaba a gusto porque el plan eran dos horas 😉 ) sobre las necesidades afectivas de los niños, respondió preguntas, firmó libros, se sacó fotos… una fiesta!

La conferencia de la mañana siguiente era sobre lactancia, alimentación a libre demanda (si! “a libre demanda”! como la lactancia) e interpretación de tablas de crecimiento. Esta estaba dirigida a profesionales (pediatras, nutricionistas, asesoras de lactancia, parteras, doulas…) y por más que la convocatoria fue mucho más nutrida de lo que habíamos soñado, no dejó de notarse la falta de apoyo institucional (que por supuesto experimentamos desde que empezamos a organizar las conferencias).

Los profesionales que venían de diferentes centros de salud estaban entusiasmados, al tiempo que manifestaban una especie de alivio de “no estar solos en este tema”. Al final de la conferencia, mientras algunos programas de TV entrevistaban a Carlos, tuve oportunidad de charlar con varias personas y las historias eran bastante similares: años de trabajo y remar contra la corriente.

Lactancia, apego, upa, colecho y más en Uruguay

Cuál es el “problema” con la lactancia? No termino de descifrarlo. No sé si es pereza a la uruguaya, falta de formación e información adecuada, intereses políticos y económicos (como que la mamá vuelva cuanto antes a trabajar y se concentre en sus tareas sin pensar en su bebé de 45 días extrañándola desesperadamente, vender más complemento…) o una combinación de varias, más alguna variable que ni puedo imaginar.

Lo mismo corre para el apego, llevar a los niños en brazos, compartir la cama con ellos, cuánto deberían dormir, cuánto deberían comer, cuánto deberían crecer, cuando deberían ir al jardín (en general demasiado pequeños para mi gusto, y según las últimas investigaciones sobre el tema), cuándo deberían hablar, cuándo deberían caminar, cuándo deberían dejar los pañales (peor los que dicen que “hay que sacarle los pañales”!)… cuántos “deberían” cargan para tan corta edad!

 Lo que me parece de ética dudosa (más que dudosa) son los profesionales que dicen ser partidarios de X, pero en realidad su discurso dice H, o los que asesoran respaldados por su profesión incluso sobre temas fuera de la órbita de su especialidad.

Psicólogos o psiquiatras que hablan de la importancia del apego seguro y de mantener un contacto permanente mamá-bebé, pero les preguntan si un bebé de 5 meses “puede” dormir por la noche con sus padres y responden que el bebé necesita estar en su cuarto (parece que por “permanente” entienden “horario de oficina”). No quiero caer en “el bebé debe dormir con sus padres” (aunque deben saber que compartir la habitación durante el primer año reduce la probabilidad de MSL). Creo que cada familia tiene derecho a encontrar la fórmula que mejor le funcione (siempre que se haga con respeto) sin que pseudo-expertos la etiqueten de “insensata”.

Pediatras que sermonean mamás que no amamantan en nombre de promover la lactancia, pero a la que sí amamanta le dicen que “amamantar cada menos de dos horas es como pasar una cuchara por un plato de sopa vacío” (no es leyenda urbana… me lo dijeron!) o piden una evaluación psicológica de la familia porque el bebé está por cumplir dos años y todavía toma teta (tampoco me la contaron…).

Post tsunami CG…

Su visita, además de dejarme exhausta por el esfuerzo que implicó organizarla, por la falta de sueño, por las veces que me sentí hipócrita por dejar esperando a mi hijo porque tenía que terminar una llamada “importante”… me llenó de cuestionamientos, y una gran preocupación: cuánto saben los profesionales que nos asesoran? Me temo que muchos saben muy poco (no quiero generalizar), pero están respaldados por muchos títulos, porque tienen cámara o una posición en una ONG o en un Organismo del Estado. Tienen buen marketing, venden y compramos. Aceptemos que nadie vende, si nadie compra. Pero no se trata de una camisa, se trata del bienestar de nuestros niños.

Así que me atrevo a dar una sugerencia a las mamás: INFÓRMENSE! No sólo con el folleto que les dieron en la mutualista, o con la “Guía sobre pautas de crianza” de Unicef Uruguay (la cual tiene varias sugerencias con las que estoy en profundo desacuerdo)… busquen más! Busquen por otro lado! Cuestionen! Y compartan con otras mamás!