Por Claudia Moszkowicz

A muchas mamás de bebés prematuros nos han dicho que si le diéramos el pecho: “gastaría más energía succionando, que la que le brinda la leche materna”

Quiero compartir con ustedes estos párrafos del libro “Manual práctico de lactancia materna (2da Edición)” de Carlos González, que nos brinda información aggiornada sobre esto:

El prematuro

La leche de la madre que ha dado a luz prematuramente contiene, durante varias semanas, una mayor concentración de proteínas, calcio, sodio y otros nutrientes que la de la madre que ha dado a luz a término. La leche materna mejora el desarrollo psicomotor de prematuros de menos de 1000 gramos.

La leche de la propia madre es, por tanto, especialmente adecuada para el prematuro, por lo que apenas se usan ya los bancos de leche de donante anónima.

Cuando el prematuro es de muy bajo peso, la madre tendrá que sacarse leche para administrársela a su hijo por sonda. La extracción de leche se iniciará pocas horas después del parto, en cuanto la madre se sienta capaz. En pocos días es fácil que la madre obtenga mucha más leche que la que su hijo necesita, la leche sobrante se guardará congelada, identificada y fechada; puesto que es rica en nutrientes, resultará muy útil para complementar la leche materna dos o tres semanas después.

La temperatura, frecuencia cardiaca y respiratoria y saturación de oxígeno de los prematuros se mantiene más estable cuando toman directamente el pecho que cuando toman un biberón. Es un error, por tanto, “enseñarles” a succionar con un biberón antes de intentar ponerlos al pecho.