sparklingPor: Claudia Moszkowicz

Hoy en día, la mayoría podemos reconocer que cada adulto es un ser único e irrepetible. Reconocemos (no siempre con todo agrado) que no todos pensamos igual, que no todos son como nos gustaría, incluso si somos afortunados podemos sentir que esa diversidad hace la vida más rica y entretenida.

¿Por qué nos cuesta tanto, entonces, aceptar que cada niñ@s es únic@, irrepetible y que tiene necesidades particulares y ritmos propios?

¿Por qué si un bebé al mes de nacer está por debajo de la línea amarilla hay que darle complemento?

¿Por qué si un bebé de 7 meses no se sienta requiere de varias visitas médicas, evaluaciones y estimulación especial?

¿Por qué si un bebé de 2 años no habla requiere intervención fonoaudiológica?

¿Por qué si un bebé de 3 años necesita pañales hay que entrenarlo y sacárselos?

¿Por qué es un problema si un niño de 4 años toma pecho, mamadera o usa chupete?

¿Por qué si un niño de 5 años quiere (o necesita) dormir en la cama con sus padres hay que decorarle un cuarto bonito para convencerlo de que está mejor allí?

¿Por qué un niño de 7 años que no sabe leer tiene que repetir primer año de escuela?

¿Por qué será que luego, cuando llegan a la adolescencia, nos parece que van demasiado rápido?

¿No será que no todos los bebés sanos van a estar sobre la línea amarilla? Esto se responde por matemática pura: el 15% de los niños sanos va a estar por debajo de la línea amarilla inferior y otro 15% sobre la línea amarilla superior.

¿No será que no todos los bebés sanos se sientan antes de los 7 meses, ni hablan antes de los 2 años, ni dejan de necesitar pañales antes de los 3, ni dejan de necesitar succionar antes de los 4, ni quieren dormir solos antes de los 5, ni aprenden a leer antes de los7?

¿Será que los adultos vamos tan de prisa que estamos patologizando los ritmos naturales de desarrollo y temiendo problemas donde no los hay?

Creo que un niño sano lo que más necesita para desarrollarse saludablemente es respeto por sus ritmos y un ambiente que lo habilite (no que lo empuje, presione, estimule, obligue…). Y un niño que realmente tiene una dificultad (lo cual no lo convierte en un niño no sano) necesita muchísimo respeto por sus ritmos y muchísimo ambiente que lo habilite (no que lo empuje, presione, estimule, obligue y espere de él avances que no puede conseguir en ese momento o tal vez nunca consiga).

El potencial no se alcanza a empujones, se alcanza con amor incondicional.