Llevar a tu bebé en posición vertical sobre el pecho…

1. Imita el ambi­ente en el útero — El bebé sigue reci­bi­endo con­tacto, ritmo y pre­sión, los sonidos cal­mantes y recon­for­t­antes de los lati­dos del corazón y la res­piración y el rít­mico bal­anceo de la madre.

2. Pre­viene las infec­ciones de oído y alivia los sín­tomas del reflujo gas­troe­sofágico. (Tasker, 2002)13

3. Reg­ula la tem­per­atura cor­po­ral — El bebé puede man­tener mejor su propia tem­per­atura. Si el bebé se enfría demasi­ado la tem­per­atura cor­po­ral de la madre se incre­men­tará un grado para ayu­dar a calen­tar el bebé. Si el bebé se acalora demasi­ado, la tem­per­atura cor­po­ral de la madre descen­derá un grado para refres­carlo. (Ludington-Hoe, 2006)10 Una posi­ción flex­ion­ada encima del pecho de la madre es más efi­ciente para man­tener el calor cor­po­ral que estar tum­bado en horizontal.

4. Mejora la lac­tan­cia, su preva­len­cia y duración. (Fur­man, 2002)9

5. Mejora el sis­tema inmunológico — Si la madre ama­manta su bebé, ésta creará antic­uer­pos en respuesta a todos los micro­bios con los que entra en con­tacto y los trans­ferirá a su bebé. (Lawn, 2010)2 El con­tacto es tan impor­tante para el desar­rollo salud­able del bebé que una falta de con­tacto, o sep­a­ración de la madre y el recién nacido (incluso en cochecitos), hace que éste seg­regue grandes can­ti­dades de cor­ti­sol, la hor­mona tóx­ica del estrés. Altos nive­les de cor­ti­sol en la san­gre y la sep­a­ración de su madre pueden afec­tar neg­a­ti­va­mente a la fun­ción inmune del bebé, ya que el cuerpo puede parar de pro­ducir leucocitos.

6. Mejora el crec­imiento y la ganan­cia de peso — Los altos nive­les de cor­ti­sol, como con­se­cuen­cia de la sep­a­ración madre-bebé, tienen un impacto neg­a­tivo en la hor­mona del crec­imiento. Si la madre está pre­sente para ayu­dar a reg­u­lar la res­piración del bebé, su ritmo cardíaco y tem­per­atura, el bebé puede reducir sus necesi­dades de energía y puede reser­var su energía y calorías para el crecimiento.(Charpak, 2005)5

7. Soporta la reg­u­lación de la excitación — Cuando son lle­va­dos en posi­ción ver­ti­cal en el pecho de su madre los bebés están más tiempo en un estado de alerta tran­quilo, el estado óptimo para obser­var y procesar.

8. Reduce las apneas y la res­piración irreg­u­lar — Cuando un bebé es lle­vado sobre el pecho de uno de los padres nor­mal­mente se da una mejora de sus patrones de res­piración. El bebé puede oír la res­piración de los padres y ésta estim­ula la del bebé, que imita la de su prog­en­i­tor. (Ludington-Hoe, 1993)7

9. Esta­bi­liza la fre­cuen­cia cardíaca — La bradi­car­dia (baja fre­cuen­cia cardíaca, por debajo de 100) se reduce mar­cada­mente y la taquicar­dia (fre­cuen­cia cardíaca de 180 o más) es muy raro que ocurra. (McCain, 2005)11 La fre­cuen­cia cardíaca es muy impor­tante porque el cere­bro del bebé requiere un flujo de san­gre con­stante y con­sis­tente para con­seguir el oxigeno que nece­sita para cre­cer y fun­cionar adecuadamente.

10. Mit­iga las reac­ciones ante el estrés — Los bebés mane­jan mejor el dolor y llo­ran menos en respuesta a él (ante pro­ced­imien­tos como pin­c­ha­zos en el talón). (Kostandy, 2008)1

11. Mejora el com­por­tamiento neu­rológico — Pun­túan más alto en los tests de desar­rollo men­tal y motor en su primer año de vida. (Charpak et al., 2005)2

12. Incre­menta la oxi­ge­nación del cuerpo del bebé. (Feld­man, 2003)8

13. Pro­por­ciona lar­gos peri­o­dos de sueño reparador — Los bebés per­manecen más tran­qui­los y hacen la tran­si­ción de un estado
de sueño a otro. (Fer­ber, 2004)4 En gen­eral, tam­bién duer­men más. (Messe­mer, 1997)12

14. Salva vidas — Según los últi­mos estu­dios la prác­tica del Método Can­guro, esta man­era espe­cial de sostener a su bebé pre­maturo piel con piel, mues­tra un 51 por ciento de reduc­ción de la mor­tal­i­dad neona­tal cuando a los bebés (esta­bles y de menos de 2 kg) se les prac­ti­caba el Método Can­guro en la primera sem­ana de vida y eran ama­man­ta­dos por sus madres. (Lawn, 2010)2

Ref­er­ences
1 Kostandy et al., “Kan­ga­roo Care (Skin Con­tact) Reduces Cry­ing Response to Pain in Preterm Neonates: Pilot Results,” Pain Man­age­ment Nurs­ing 2008: 9:55–65
2 Lawn et al., “‘Kan­ga­roo Mother Care’ to Pre­vent Neona­tal Deaths Due to Preterm Birth Com­pli­ca­tions,” Inter­na­tional Jour­nal of Epi­demi­ol­ogy” 2010: April.
3 Whit­ing, J.M.W., “Envi­ron­men­tal Con­straints on Infant Care Prac­tices”. In Hand­book of Cross-Cultural Human Devel­op­ment edited by R.H. Munroe, R.L. Munroe & B.B. Whit­ing, New York: Gar­land STPM Press, 2005.
4 Fer­ber et al., “The Effect of Skin-to-Skin Con­tact (Kan­ga­roo Care) Shortly After Birth on the Neu­robe­hav­ioral Responses of the Term New­born: A Ran­dom­ized, Con­trolled Trial. Pedi­atrics 113 2004: 858–865.
5 Charpak, N., “Kan­ga­roo Mother Care: 25 Years After,” Acta Pae­di­atric 94 2005: 5, 514–522.
6 Pow­ell, A. “Har­vard Researchers Say Chil­dren Need Touch­ing and Atten­tion,” Har­vard Gazette.
7 Ludington-Hoe, S. Kan­ga­roo Care: The Best You Can Do to Help Your Preterm Infant. New York: Ban­tam Books, 1993.
8 Feld­man et al. “Test­ing a Fam­ily Inter­ven­tion Hypoth­e­sis: The Con­tri­bu­tion of Mother-Infant Skin-to-Skin con­tact (kan­ga­roo care) to Fam­ily Inter­ac­tion, Prox­im­ity, and Touch,” 2003 March Jour­nal of Fam­ily Psy­chol­ogy. Vol. 17, 94–107
9 Fur­man, L. “Cor­re­lates of Lac­ta­tion of Very Low Birth Weight Infants,” 2002 Pedi­atrics Vol. 109 (4) 57
10 Ludington-Hoe, S. “Breast Infant Tem­per­a­ture with Twins dur­ing shared Kan­ga­roo Care,” 2006 Jour­nal of Obstet­ric , Gyne­co­logic and Neona­tal Nurs­ing, 35 (2) 223–231
11 McCain, G et al. “Heart Rate Vari­abil­ity Responses of a Preterm Infant to Kan­ga­roo Care,” 2005 Jour­nal of Obstet­rics, Gyne­co­logic, and Neona­tal Nurs­ing,” 34 (6), 689–694.
12 Mess­mer P. et al., “Effect of Kan­ga­roo Care on Sleep Time for Neonates,” 1997 Pedi­atr. Nurs. 23, no. 4 408–414.
13 Tasker, A., Dettmar, P. W., Panetti, M., Kouf­man, J. A., Bir­chall, J. P., and Pear­son, J. P. (2002). Is gas­tric reflux a cause of oti­tis media with effu­sion in chil­dren? The Laryn­go­scope, 112:1930–1934.

Fuente: Boba Inc.

Comments

  1. Cerquita Mio says:

    Exce­lente el artic­ulo. Lo com­parto en las redes sociales. Cariños!!

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